lunes, 11 de abril de 2022

MIRA TUS MANOS

 MIRA TUS MANOS

Ana besaba a Laura suavemente. Después le susurraba lo que pensaba hacerle, despacio, rozando su oreja con los labios. Su boca descendía hacia el escote sin dejar de mirarla. Los ojos negros se clavaban en Laura, que se dejaba hacer sin oponer resistencia, pero también sin ninguna determinación, como una simple espectadora de su contenido placer. Ella sabía que estaba a punto de estallar, pero algo lo impedía. Era como una puerta atrancada que no puedes tumbar a pesar de los golpes, pero que sabes que va cediendo, y en cualquier momento acabará abriéndose de par en par, reventando. Demasiados años de monjas y sermones para deshacerse de la culpa y, después, lo peor, del remordimiento. La boca de Laura bajaba dibujando el arco de su pecho hasta llegar al pezón…Sí, es literatura erótica. Algunos estaréis pensando que veo demasiado porno. Es posible…


Jaime había encontrado su lugar entre los brazos de Luis, con la boca pegada a su cuello, oliéndolo excitado, como un animal a punto de salir a cazar. Como un perro cazador en un maletero que huele los jabalíes. Le gustaba sentirse protegido por sus brazos musculados. Él que siempre había aparentado ser el más masculino, el macho seductor de mujeres, allí, entre esos brazos de hombre, se sentía seguro, como un niño asustado que se reencuentra con su madre…


  • Te lo voy a hacer tan fuerte que te tocaré el corazón y tan suave que querrás que te lo traspase -le dijo Luis


El, simplemente, tembló


¿Crees que si escribo esto me identifico con el personaje? ¿Crees que podría ser mi yo silenciado? Es posible…


Alfredo miraba el espectáculo desde un sofá instalado en el rincón después de tomar con los cuatro unas pastillas de éxtasis. Observaba los cuerpos desnudos de sus amigos mientras se preparaba una raya de coca. 


Saqué la navaja y empecé a cortarla. Moviéndola de lado a lado mientras observaba abstraído los dibujos lineales. Qué, ¿estás leyendo el texto con mi voz? ¿Me ves colocándome  en medio de una orgía?…¿te gusta? es posible. Decidí partirla en dos.


Después de meterme una me dediqué a disfrutar del espectáculo, hasta que Ana me miró lasciva, mientras besaba a Laura y me llamó con un gesto. Decidí dejarme llevar y coger mi fusta de jinete para calentar un poco el ambiente. Pensaba que Ana disfrutaría, pero no imaginaba a Laura gimiendo así después de llevar 20 años casados. No pude reprimirme y la azoté hasta hacerla sangrar. Los demás intentaron pararme. Me zafé de ellos y seguí golpeándola con saña. Estaba muy excitado. Luis y Jaime se abalanzaron sobre mí y me quitaron la fusta. Levanté las manos en señal de tranquilidad y volví al sofá, observando cómo atendían a Laura que se debatía en un lugar inconcreto entre el dolor y el placer. Entonces te llamé, sí, a ti que me lees, ¿no lo recuerdas? Viniste conmigo a ayudarme a terminar el trabajo. Nos hicimos la otra raya y cogimos mi pistola. Nos volvimos a acercar a ellos. Les pedimos que se alejaran, que nos dejaran con ella. Debíamos terminar lo que habíamos empezado, y queríamos ver gozar a mi mujer, pero no se apartaban. Intentaron pararnos…¿Eres un asesino? Es posible…mira tus manos




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