LA VANGUARDIA
11/06/2015
"La autopsia de Marilyn Monroe revela que murió sin dientes, sin depilar y sin prótesis mamarias -
Los funerarios que la amortajaron revelan que la actriz estaba envejecida y sin lavar”
De todas las cosas que he leído durante más de cincuenta años, ésta es sin duda la más cercana a la realidad.
Recuerdo aquella noche de agosto del '62 cuando Christian llegó a mi casa; sudoroso, jadeando como si hubiese corrido un maratón. Olía a humo y tenía unas manchas extrañas en el hombro. Lo miré a los ojos sin pronunciar palabra esperando una explicación. Cuando por fin logró dar un respiro, me tomó de las manos y me dijo: Creo que la tenemos.
Conocí a Christian en el hospital psiquiátrico en Nueva York, era uno de los cuidadores del lugar. Fue él quien llamó a Joe para contarle todas las vejaciones a las que fui sometida allí, y gracias a él, salí de ese horrible lugar. Fue como el ángel que Dios enviaría a rescatarme.
Durante toda mi vida necesité amor y atención, fui una niña abandonada casi a su suerte y movida por esa necesidad, me tocó tomar decisiones muy importantes antes de tiempo; malas decisiones (como casarme a los 16 años). Alguien, no recuerdo quien, me dijo alguna vez que tuviera cuidado con lo que deseaba. Toda esa excesiva atención y ese amor, de mi estrecho circulo de conocidos y del público, se volcó sobre mi como lava ardiente, no supe lidiar con todo eso, todo se volvió en mi contra. Odiaba que las personas no pudieran ver más allá de mi cuerpo y mi rostro, que valoraran eso mucho más que mi belleza interior o mi inteligencia.
No es que no estuviera atormentada, lo estaba y mucho, pero no estaba loca. Cada vez que escribía o decía que quería morir, hablaba metafóricamente. Deseaba la muerte de esa persona a la que había creado, la que tanto deseaban. Nadie, salvo Christian, pudo entender esto.
Pasábamos mucho tiempo hablando, él venía a visitarme, se colaba entre paparazzis, entre arbustos, sombras, saltaba tejados, sorteaba todo tipo de barreras y cordones de seguridad para verme. Siempre pasó desapercibido, nadie, salvo yo, supo de él.
Esa noche, sin soltarme las manos, nos sentamos en el borde de mi cama y empezó a contarme lo que había sucedido:
“Iba conduciendo cerca de la calle 6 de Los Angeles, cuando de pronto vi a un hombre llevando torpemente sobre sus hombros un bulto grande, parecía una moqueta enrollada, la tiró a un lado del camino, cayó un par de veces al suelo hasta que se incorporó y salió corriendo. Creo que era uno más de esos homeless de por allí porque nadie en sano juicio anda a esas horas por esa calle. Al acercarme, el hombre ya no estaba, y pude notar que no era una moqueta, era una persona. Detuve el coche por completo, me bajé, y al acercarme noté que se trataba de una mujer. Toqué su cuello con los dedos tratando de sentir signos vitales, no había nada, estaba sin vida y aún tibia, así que la dejé allí. Me dirigía hacía la estación de policía cuando el rostro de la mujer se vino a mi cabeza. Parecía delicada, era delgada, con el cabello rizado. Fue entonces cuando pensé: Podría ser Marilyn. Frené de golpe, di la vuelta y la subí al coche con cuidado”.
No tengo que dar detalle de todo lo que pasó después y de como esa mujer sin vida, se hizo famosa de repente.
Me escondí hasta que pude tener el pasaporte, sabe Dios como lo consiguió Christian, nunca me contó y nunca le pregunté. A partir de ese momento sería Virginia Anderson, con el cabello lacio y negro, usaría gafas redondas y grandes, sin maquillaje y siempre con ropa holgada y muy recatada. Me fui a vivir a Inglaterra, y empecé a estudiar psiquiatría, inventé una nueva manera de ayudar a las personas a resolver sus problemas sin llamarles locos. Conocí a un catedrático español con quien me casé. Estuve siempre rodeada de gente inteligente, a los que no les importaba en absoluto la vida de actores y actrices. Tuve dos hijos varones y una hija. Tengo once nietos, tres bisnietos y muchos amigos. Al jubilarnos mi esposo y yo, compramos una casa en Nerja, cerca de Málaga. Es la primera vez que he estado cerca de la playa en años, y nadie me ha pedido que use bikinis.
Christian murió hace poco, nunca dejamos de ser amigos.
Lo que contaron los funerarios, era cierto. Esa de la autopsia era una mujer sin dientes, sin depilar, sin prótesis mamarias y envejecida. Nada más lejano a Marilyn, porque no era yo. Alguna vez escribí "Creo que soy fantasía" y lo soy. ¿Quién es la tonta ahora?.
P.D. Aunque les encanta pensar si: No tuve ninguna relación amorosa con alguno de los Kennedy.
https://www.lavanguardia.com/gente/20150611/54432761625/autopsia-marilyn-monroe-murio-dientes-protesis-mamarias.html#foto-4
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