lunes, 7 de marzo de 2022

                                                 ¡SIMPLES   NYMPHEAS!

Cuando me pierdo en un laberinto teórico, le pido a Marc pasar un breve espacio de tiempo con él. Sé lo importante que es su tiempo, sumido como está siempre en su trabajo. Suele atender mi llamada porque sabe que respeto profundamente su opinión. Sabe también que cuando acudo a él es porque, de verdad, necesito la claridad del maestro. 

Llegué ayer con mi pequeña maleta, desde Madrid, a la Rue des Patriarches, en pleno Barrio Latino, donde habita en lo que fue la antigua imprenta de su padre. Es un espacio grande, diáfano, donde el orden es la base de todo. A lo largo de las paredes laterales, hasta media altura, están la multitud de cajones donde guarda las imágenes, conseguidas con su cámara. Imágenes recogidas por diversos lugares de la tierra; con las que trata de describir la realidad. En el centro del espacio, sobre una larga mesa, hay fotografías del último conflicto, que le ha tocado cubrir como reportero. 

Al fondo, una pequeña puerta conduce al cuarto de revelado. A la izquierda, por una escalera, se accede a su vivienda.  Allí, en una sala grande, hay un desorden controlado, que denota a la persona que vive sola: libros apilados sobre las mesas y librerías, cámaras por doquier, sillones dispares que invitan a la lectura y a la conversación. Un pequeño pasillo conduce a la cocina, a un baño y a dos dormitorios, el suyo y otro para los amigos.

Anoche, después de la cena, mientras compartíamos un buen vino, le conté las dudas que tengo, sobre la validez de lo que escribo. 

     Me encuentro estancada en mi trabajo. Las crónicas sobre arte que he de hacer para la revista están cada vez más vacías.  Son una repetición de las que el comisario o curador de turno me transmiten, llenas, en la mayoría de las veces, de oscura grandilocuencia que, sospecho, son una manera de ocultar la confusión que reina, ante la diversidad de formas y representación que existen actualmente.

Él, mirando el intenso rojo del interior de su copa, dijo.

     A veces hay arte en el periodismo y periodismo en el arte. La conciencia, el corazón, la belleza, el equilibrio y el desequilibrio son esenciales.

Dijo esto señalando la única imagen de la sala, que me sorprendió encontrar en la casa de un agnóstico. Una reproducción del Cristo de Velázquez, a la que había añadido una palabra debajo, SILENCIO. Su intensa mirada me abarco, pasó a través de mí, y se amplio para llegar más allá de lo presente.

     Hay que sumergirse de lleno en el significado de esa palabra: para poder escuchar, para poder ver, para poder hacer, necesitas encontrar la sencillez. Ve mañana a ver las Nimpheas de Monet- Me dijo.

     ¡Como puedes aconsejarme cuadros sobre flores, cercanos a lo decorativo, después de las inquietudes que te he expuesto! - Exclamé 

     Es mi último consejo como maestro. - Respondió

Hoy me desperté ya avanzada la mañana. Él estaba encerrado en el cuarto de revelado, con la luz roja encendida, indicando no pasar. 

Salí a la calle dispuesta a seguir su consejo. Persistía la lluvia del día anterior, por lo que pensé que era apropiado para refugiarse en un museo. Cuando llegué a la puerta de l´Orangerie, el cielo empezaba a despejar y el día prometía llegar a ser espléndido. Imaginé que comprando el mejor libro de Los Nenúfares tendría resuelta la tarea; podría callejear por la ciudad y buscar alternativas más estimulantes que ver cuadros de flores. Siempre me había resistido a visitar ese museo. Entre en la tienda, llena de reproducciones del contenido de las salas, impresas sobre todo tipo de objetos. Decidí mirar brevemente el original para saber qué libro era el mejor.

Al entrar en la primera de las dos salas elípticas, proyectadas y decoradas por MONET, para celebrar el fin de la sangrienta y primera guerra mundial. Penetré en una parábola de luz con su infinito juego de colores.

Sólo un solitario como él, retirado en una minúscula parte del mundo como su jardín, pudo lograr ver y escuchar los rumores del espacio, encontrar la luz que a su paso por el mundo va definiendo las formas, rastrear el tiempo y retenerlo por medio de pinceladas.

Los lienzos recorren los muros desplegados como inmensos ventanales. En ellos el tema es la luz, el agua la estrella. En ella, el cielo, plantas y árboles encuentran un lugar. Cada gota de óleo ha servido para acariciar las cosas. Todo el sentimiento que le produce la naturaleza, como madre gestante, está en cada partícula.

Al contemplar de cerca la superficie todo se diluye, paso a paso entre pinceladas. El trío de colores puros se va superponiendo. Cada carga del pincel ha dejado huella sobre los otros, modificando su valor para crear “una realidad última”.

Las múltiples capas de pintura me hicieron ver:  la profundidad del agua y la vegetación que vive y muere en ella. Las nubes reflejadas, como homenaje al lugar de su remoto origen. Percibir el tiempo, con la luz corriendo sobre el instante, desde el púrpura amanecer hasta su despedida.  Diciendo adiós con un destello cegador de pinceladas con infinitos amarillos.

Cuando salí a la calle, el sol estaba atardeciendo y hacia brillar los árboles, reflejados en los charcos. Volví caminando y entré en una de tantas tiendas de flores que hay en esta ciudad. La vendedora era una mujer que sonreía con la mirada. También lo hicieron sus labios cuando le pedí el ramo mas sencillo que pudiera encontrar, me ofreció uno de violetas silvestres que anudó con un hilo de seda rojo.

Cuando entré en el estudio, mientras me despojaba de la ropa de calle y del ruido de mis tacones. Él seguía trabajando, absorto, inclinado sobre la mesa, analizando la luz. Esa luz desnuda, sumergida en el ensueño, flotando en gradaciones infinitas, antes de despertar. Esa desnudez de la luz que solemos llamar Blanco y Negro, que él ama especialmente y está en muchas de sus fotografías. Salió de la contemplación cuando deposité sobre la mesa el pequeño ramo. Lo cogió, respiró su aroma y dijo.

     Contemplaste lo simple. – Yo, solo pude decir.

     ¡Gracias!                                                                                                          

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