sábado, 22 de enero de 2022

La pequeña sorpresa



En el edificio hay un despacho. En el despacho, una mesa. En la mesa, un cubilete. En el cubilete, un abrecartas. En el abrecartas, una dedicatoria: “de tu hijo”

Anexo al despacho hay una consulta. En la consulta hay una camilla. En la camilla, una mujer. A su lado una médico haciéndole una ecografía.

- ¿Queréis saber el sexo?

Un latido muy rápido se escucha de fondo. Miles de células reproduciéndose exponencialmente al ritmo del corazón. 

- Preferimos no saberlo, gracias.

La médico sonríe discretamente, levantando levemente los hombros mientras pasea la sonda por la barriga.

- Es una decisión muy personal. Cuando yo supe el sexo del mío fue como darle una identidad en ese mismo momento. Mirad, eso son los pies, esto la cabeza -dice mientras señala la imagen en el ecógrafo

La pareja se mira con ilusión cogidos de la mano mientras comparten las imágenes de su futuro hijo. 

El sol de media tarde 

- ¿Cuando me dijiste que tuviste la última regla? -pregunta la médico

- Pues no lo tengo apuntado, pero debió ser hace doce semanas.

- Sí, eso marca el tamaño de la cabeza. Y también el tamaño del abdomen- dice señalando unos datos que rodeaban la imagen en el ecógrafo. Pero…

La médico marca dos equis en la pantalla, observa el resultado con cara de preocupación y vuelve a repetir la misma operación una y otra vez.

- ¿Ocurre algo? -pregunta el padre

- No, no pasa nada grave. Perdonad un segundo…

La médico sale de la consulta. Al cabo de unos minutos entra con otros dos colegas. Vuelven a repetir la misma operación marcando dos equis en la pantalla, mientras asienten con la cabeza. La médico se dirige a los padres, después de limpiar con extremada delicadeza el gel conductor que quedaba en la barriga de la madre y de lavarse las manos. Unas manos sin joyas ni anillos:

- Vístete, ¿pasáis al despacho y hablamos?

El padre toma la mano de madre, apretándola levemente.

- Como hemos comentado, la cabeza y el abdomen del feto indican que estás de doce semanas. Hay un tercer referente para el cálculo, que es el tamaño del fémur. Es inusual que difiera, pero el fémur indica que estás de siete semanas. He hecho la prueba varias veces y el resultado siempre es el mismo.

- ¿Y qué importa de cuánto tiempo esté? - pregunta el padre

- El problema es que las mediciones del feto siempre deben coincidir, pero aquí el tamaño del fémur descuadra demasiado. Y eso solo pasa en un caso…

- ¿En un caso? -pregunta el padre

- Si…bueno…pero hay que ver cómo va evolucionando. Os voy a dar cita para la semana que viene y volvemos a repetir la ecografía y así vamos viendo cómo va todo…

- A ver, Si hay algún problema preferimos saberlo, ¿verdad cariño? 

- Bueno, si la doctora dice que es mejor que volvamos la semana que viene, volvemos y seguro que se ha resuelto todo.

- ¿De qué estamos hablando? ¿Qué es lo que parece que no quiere decirnos? -insiste el padre

La médico los mira a los ojos. Se acomoda en la silla y pregunta:

- ¿Hay algún caso de enanismo en vuestras familias? 

- Es una broma, ¿verdad?…-comenta el padre mirando a la médico

El padre mira a su mujer para que ratifique sus palabras, y algo ve. Algo intuye. Una mezcla de vergüenza y culpa…

- ¿Hay algún caso de enanismo en tu familia y no me lo habías contado? -pregunta el padre mirando a su mujer.

De nuevo la culpa vuelve a aparecer en forma de rubor, de ojos mirando al suelo…

- Contesta, coño, contesta.- exige el padre mientras la zarandea…

- Tranquilícese, porque es solo una posibilidad, tenemos que hacer más pruebas…

Ella se tapa la cara con las manos y baja la cabeza como intentando meterla entre sus piernas.

- ¿En la despedida de soltera de tu amiga Lucía no había un enano? Dime que no es eso…dime que no…

Ella sigue intentando hacerse una oniscidea, un pequeño bicho bola, que le permita desaparecer.

- Yo creo que este tema es mejor que lo traten en privado -comenta la doctora

- Usted se calla ahora, por favor - le dice el marido

- ¿Te tiraste al enano en la despedida delante de todas tus amigas?

Ella intenta recomponerse, se estira el faldón de su camisa, y dignamente le contesta:

- ¿Cómo te atreves a decirme eso? Jordi era muy simpático, estuvimos hablando mucho rato, nos dimos los teléfonos, y nos vimos un par de veces, pero no pasó nada…

- ¿Que te estás viendo con el tal Jordi, pero que no pasó nada?

El marido, indignado, con la mirada perdida, y las manos sujetando su cabeza acierta  a leer frente a sus ojos la dedicatoria: “de tu hijo”

- Estos temas es mejor tratarlos en privado. -comenta la médico

- Sí, nos vamos. Vendremos en una semana.

En el edificio hay un despacho. En el despacho, una mesa. En la mesa, un cubilete El cubilete está vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrevista a Bárbara

 https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2022-07-10/barbara-blasco-a-veces-es-escritora-he-pasado-gran-parte-de-mi-vida-p...